La reciente tragedia en Pitrufquén, donde la pérdida de 16 personas mayores ha conmovido profundamente a Chile, invita a una reflexión urgente y necesaria sobre la realidad del envejecimiento en nuestro país. Detrás de cada número está la historia de una vida, sueños, afectos y años de experiencia que no deben ser invisibilizados ni reducidos a estadísticas frías.
El envejecimiento en Chile, como en muchas partes del mundo, es un proceso que conlleva cambios físicos, emocionales y sociales. Sin embargo, lo que sucede en comunidades como Pitrufquén refleja una problemática que va más allá de lo biológico: es la consecuencia de una sociedad que aún no ha logrado construir redes de apoyo sólidas y eficientes para sus adultos mayores.
Las personas en esta etapa de la vida no solo enfrentan la fragilidad propia de la edad, sino también múltiples factores que impactan su salud mental y bienestar emocional. La soledad, la falta de acompañamiento, el abandono y la precariedad económica son realidades que aumentan la vulnerabilidad. Muchas veces, el sistema de salud y los servicios sociales no están suficientemente preparados para intervenir de manera integral, lo que contribuye a situaciones donde la dignidad y la protección de los mayores quedan comprometidas.
"La salud mental en la vejez no es un tema secundario. La ansiedad, la depresión, el duelo y el miedo son sentimientos muy presentes y, en muchos casos, invisibilizados."
Es imprescindible entender que la salud mental en la vejez no es un tema secundario. La ansiedad, la depresión, el duelo y el miedo son sentimientos muy presentes y, en muchos casos, invisibilizados. Estos estados emocionales necesitan ser abordados con respeto, sensibilidad y una mirada que reconozca al adulto mayor como un sujeto con historia, emociones y derechos.
La muerte de estas personas es una pérdida que duele a sus familias, a sus comunidades y a una sociedad entera. Es un llamado a fortalecer las políticas públicas enfocadas en el envejecimiento, garantizando espacios seguros, atención competente y acompañamiento humano. También implica educar y sensibilizar a la población sobre el valor de la persona mayor, no solo como individuo, sino como portador de sabiduría que mantiene viva la memoria colectiva.
Desde una mirada de fonoaudiología y salud mental en la vejez, es fundamental promover espacios donde la comunicación, el diálogo y la expresión emocional se cultiven como herramientas para mejorar la calidad de vida. El acompañamiento efectivo implica escuchar, entender y responder a las necesidades reales y sentidas de quienes atraviesan esta etapa.
El episodio en Pitrufquén nos exige como país una mirada más profunda, humana y comprometida con el respeto a la vida y la dignidad en todas sus etapas. Solo así podremos construir una sociedad verdaderamente inclusiva, donde el envejecimiento sea una experiencia acompañada, protegida y valorada.
Cada persona mayor merece ser vista y escuchada. En la forma en que cuidemos y valoremos a nuestros mayores, está el reflejo de la humanidad que queremos construir.
Solange Martínez Jofré.
Fonoaudióloga | MBA con especialización en Salud
Especializada en Geriatría Clínica y Gerontología.
Diplomada en Envejecimiento, Vejez y Salud Mental en Personas Mayores.
Diplomada en Salud Mental y Psiquiatría.
Editado por: Francisco Muñoz Almendras.
Corresponsal, Columnista, editor y Locutor Radio Mía 89.3 FM.