El Gobierno del presidente José Antonio Kast alista el ingreso de su reforma tributaria, una de las iniciativas clave del Plan de Reconstrucción Nacional, que busca impulsar la economía en un contexto marcado por la estrechez fiscal y el alza de los combustibles.
Desde el Ejecutivo han defendido la propuesta como un incentivo a la inversión y al crecimiento económico, apuntando a mejorar la competitividad del país y reactivar la actividad en el corto plazo, así lo señaló el ministros de la Segpres, José García Ruminot.
Sin embargo, la iniciativa ha generado un intenso debate político y técnico. Expertos advierten que estas medidas podrían implicar una menor recaudación fiscal de entre 700 y 800 millones de dólares.
Así mismo, parlamentarios opositores acusan que se trata de una “reforma encubierta” dentro del plan de reconstrucción y advierten que el costo podría terminar trasladándose a la clase media.
En esa línea, también han surgido reparos por la falta de medidas de contención frente al alza del costo de la vida, instalando el debate sobre si el crecimiento económico debe impulsarse sin afectar el bolsillo de las familias. El proyecto aún no ha sido ingresado formalmente, pero desde Hacienda señalan que podría tramitarse con urgencia para ser aprobado durante este año.